sábado, 7 de febrero de 2009

FICHA DE JUGADORES: HOY: LEONARDO ¨LA FURIA¨ LUSTIG.







(escribe The Russian, para la Gaceta Aguafiestas)




Dicen las malas lenguas que todavía hay personas que corren cuando lo ven. También hay ciertos mojigatos que todavía siguen pensando que lo que dicen de él es verdad.


Pero en esta nueva entrega de las acostumbradas ¨fichas de jugadores Aguafiestas¨, vamos a saber la absoluta verdad de uno de los estandartes de la armada del Waterparty: Leonardo ¨La Furia¨ Lustig.

Su historia comienza el 10 de octubre de 1941 en la ciudad de Leningrado (ciudad ahora conocida como San Petesburgo, en la Comunidad de Estados Socialistas Soviéticos).


Su nacimiento se dió a cabo en medio del tole-tole de la segunda guerra mundial. De familia trabajadora, sus padres, Leograndovski Lustig y Susanoka Fernandovich realizaban trabajos de talabartería para el zar de la época en la Rusia de ésa época: Milutinovic Balabosivocich.


De magros ingresos, apenas si podían conseguir el dinero para comprarle los elementos escenciales a su hijo ¨Leonardosvki¨ (su nombre original).


Su infancia fué tormentosa: por acción de la guerra, sus padres tuvieron que huir desesperados de Rusia para buscar un lugar más apacible para vivir. Eso llevó al sur, en el año 1944, a papá Leograndovski, a Susanoka y al pequeño Leonardovski a una apacible playa en Francia: Normandía.


Pero claro, el destino que es cruel y es duro, les propinó un golpe de gracia difícil de digerir: cuando estaban desarmando las valijas, y tanto los padres de Leonardovski como él estaban apenas acostumbrándose al aire marino de Normandía...el famoso desembarco en Normandía se realizó: era tal la batahola de disparos, que lamentablemente bajo fuego Nazi, los Padres de Leonardovski perecieron.


En realidad eso es lo que se presupone, ya que, según registros de la época, Leonardovski fué dejado en un hogar para huérfanos en Normandía, por un tal ¨Flaco L.¨ y una tal ¨Flaca F.¨. Todavía no se sabe con certeza que pasó con los padres de Leonardovski hasta el día de hoy.


Pero volviendo al crack: después de la guerra, ¨LE ROUGE¨ (el rojo), como le decían los otros huérfanos en el hogar, pasaba sus días en el Orfanato realizando tareas de mantenimiento en los calzados de los cuidadores del lugar.


Por su pasado talabartero, era un entendido a la hora de surcir los zapatos viejos. Una linda tarde de primavera en la costa del mar de Normandía, una bella Parisina paseaba por la playa, mostrando todos sus atributos, y ¨Le Rouge¨, con apenas doce inocentes años, se enamoró perdidamente de esa hemrosa mujer. Con mucho miedop, se acercó a ella, y le pidió si por favor podría caminar por ella. La Parisina se acercó a la mejilla de Le Rouge, lo besó con una fraternal simpatía y lo tomó de la mano.


Juntos cmainaron hacia los acantilados de la playa, y posteriormente...Leonardovski se convirtió en hombre. Lo único que supo de ella, eran sus iniciales: ¨B.B.¨. Era rubia, despampanante, y podía parar el tráfico.


Más tarde con los años, el gran rojo se dió cuenta que había comenzado su vida sexual con BRIGITTE BARDOT. Tamaña hazaña para un huérfano Ruso en un Orfanato Francés, ¿no es cierto?.


Pero después de Brigitte, las cosas no fueron tan alegres: su obstinada necesidad de probar la miel de toda mujer que se le cruzase le trajo demasiados problemas, como por ejemplo su expulsión del orfanato por ¨casi¨ abusarse de la señora de la limpieza, de la rectora, y de una de sus amestras de corte y confección.


Para el año 1952, El pequeño Leonardovski había migrado hacia España, y se había radicado en la ciudad de Barcelona. Llevaba la vida de un changarín en el puerto de la ciduad, como burro de carga.

Y justamente, en los ratos libres en el puerto, encontró su verdadera pasión: Por esa época llegaban muchos barcos brasileros y Argentinos al puerto, y todos los trabajadores de los mismos no hacían otra cosa de hablar de un cosa: algo llamado ¨FÚTBOL¨.


Por las barreras del idioma, el ya post-adolescente Le Rouge no entendía bien porqué esos locos sudamericanos hacían tanta alharaca por algo que se jugaba en la calle, y con una pelota de trapo. Pero desde el primer momento en que un balón de soccer tocó sus pies, su vida cambió.


Comenzó muy de abajo, armando, coordinando, e incluso financiando a su primer equipo: El Deportivo Nutria. Comenzó a manejar apuestas con todos los marineroa que aceptasen el reto de jugar con el equipo del puerto.


El mismo, conformado por siete jugadores, contaba con Manuel ¨Ceja¨ Gutiérrez como golero, José ¨Boina sucia¨ Castañeda y Manolo ¨Escondanle la Bota de Vino¨ Castilla la mancha como defensores, Carlos ¨olorín¨ Pedrante y Leonardovski ¨Leonardo¨ Lustig como mediocampistas, y finalmente Sebastián ¨mucho pelo¨ Tronelli Cosentino y Florencio ¨mujercita¨ De la Vega como delanteros.

En menos de dos años, el ahora ya Leonardo Lustig manejaba una cuantiosa cantidad de apuestas, que se repartían entre marineros de Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, México, Italia, y la misma España.


En un corto tiempo pasó de ser un changarín en el puerto de Barcelona, en una epsecie de mini-magnate de las apuestas: se había diversificado, y había abarcado las apuestas de caballos, boxeo, Tenis, pelota Paleta y Póker en toda la periferia de la ciudad de Barcelona. Además, en ésos tiempos y a modo de ¨tapadera¨, Le Rouge se enlistó en las filas de la marina Española como voluntario, prestando servicio por casi tres años como soldado raso.


Pero el destino tenía otros planes para Le Rouge: un día de inmenso calor, cuando Deportivo Nutria se jugaba dos containers chinos llenos de ropa, contra un container repleto de vinos chilenos, contra el Atlético Weón, del Barco ¨Sirena Bachelet¨ de la República separatista Chilena, un cazataléntos futbolístico estaba haciendo pesca con mosca en la costa, y vió algo en los pies d eesa melena colorada que le llamó la atención: ¿era magia?, ¿era habilidad?, no sabía: pero sabía que definitivamente había algo ahí.


Gianfranco Gancia le propuso a Le Rouge si le gustaría jugar profesionalmente al soccer, pero este, al principio, rechazó de plano la oferta: estaba haciendo muy buena plata con las apuestas, y no iba a dejar ese curro por nada del mundo. Pero como todos sabemos, el mayor cazatalentos futbolístico del milenio tiene sus herramientas...y sus contactos.


Días después, Gancia se dió una vuelta por la correccional nro. 19 de Barcelona, para visitar a su amigo Manolín Dubríjes, y le pasó el dato de ¨un tal Lustig¨ que manejaba apuestas clandestinas en el puerto. En apenas dos días, era tal la cantidad de policías de ilícitos en el puerto, que a Le Rouge no le quedó otra opción que aceptar la oferta de Gianfranco.


Gancia lo fichó para el Bayern Leverjkusen en Alemania, en el que jugó seis temporadas seguidas, logrando uno de los récords más tristes de la historia del balompié: era tal su furia por lo que le había hecho su mánager, que a propósito se hacía hechar todos los partidos, propinando alevosas patadas a sus contrincantes.


De las 20 fechas del campeonato alemán, juntando las seis temporadas, apenas si logró jugar unos quince partidos, ya que la violencia inusitada de sus ataques a los contricantes eran dignas de, al menos, cinco fechas de suspensión.


Es aquí, donde ¨La Furia¨ nace. Sus contricanantes incluso bromeaban a sus espaldas, y decían cosas tales com ¨ahí viene el que se come al demonio de Tazmania en el desayuno, y lo caga para comérselo de nuevo¨, o ¨cuidado muchachos, pónganse las canilleras que viene la furia¨. Mala época para Leonardovski en Alemania.


Pero para su fortuna, Gancia logró hacer un pase millonario al Necaxa de México, y logró amalgamar a Lustig con un extraño brebaje que los coterráneos del chavo del ocho bebían: TEQUILA.


Antes de cada partido, Gancia obligaba a la furia a beber cinco shots de tequila, que lo hacían más docil, mas tranquilo, y en consecuencia, mucho más habilidoso en la cancha. En las trece temporadas que jugó para el Necaxa, logró seis M.V.P., dos balones de Oro (Mexicanos), y el premio al deportista más putañero.


Años después, y habiendo hecho una rehabilitación del tequila, de la mano de Gancia, la furia llega al Olimpia de Paraguay, y resulta ser el M.V.P. en dos de las tres temporadas en las que jugó. Pero después de haber dejado el tequila, un fantasma se cernía sobre el gran rojo: EL FANTASMA DE LA COCA.


Fué tal su adicción de mascar hojas de coca en paraguay, que Gancia tuvo que sacarlo a patadas del País, y llevarlo más al sur, en dond eninguna planta similar a la coca creciese. Ese lugar fué Buenos Aires. Y con esa llegada, llegó el fichaje para los Aguafiestas, en el que hasta hoy, sigue siendo una bendición, a pesar de su tortuosa y, al mismo tiempo, colorida vida.


¡Sigue haciendo historia Furia!, todos nosotros desde las gradas vamos a gritarte todos los fines de semana para que, otra vez, vuelques todoa tu furia en los meniscos de los jugadores contrarios, ¡hasta siempre!.


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