martes, 4 de noviembre de 2008

FICHA DE JUGADORES. HOY: ¨EL EMPALADOR SÁNCHEZ¨


(Escribe Marcelo Morelo, del diario ¨Fulbo Today¨, para la gaceta Aguafiestas).



Nombre completo: Ignacio Sánchez

Mejor conocido como: ¨La Mara¨, ¨Lobo del Aire¨, ¨El Empalador¨

Posición: Artillero de la medialuna contraria

Edad: 102 años.

Estado Civil: Chivo.

Hijos: ¿Lo qué?

Hobbies: Comer carne. Leer libros de María Amuchástegui cuando está al ¨pedo¨. Perseguir menores de edad. Comer carne.



Historia:


Es larga y fructífera la historia de este ex-pugilista. Cuando tenía dieciséis años, solía entrenarse tres veces por día en ¨El ojo negro¨, el único gimnasio para boxeadores de la pequeña localidad de Las Ovejas, en el centro de la Provincia del Neuquén. Su sparring, un tal Jorge Sobisch, le dijo una tibia tarde de verano mientras entrenaban: ¨che ¨Lobo del Aire¨(su apodo de pugilista), ¿porqué no probás jugar al fulbo, poruqe como boxeador te vas a cagar de hambre...¨.

El en ese entonces ¨Lobo del Aire¨ no comprendía en su totalidad las palabras de su sparring: nunca había peleado en forma profesional, y las tres peleas amateur que realizó las ganó por Knock-Out. Pero de alguna forma, el lobo no hizo caso omiso a las palabras de su sparring, y ese mismo día se fué a ¨El Botín¨, el único local de artículos deportivos de Las ovejas, y se compró un par de botines, canilleras, y una Nro. ¨5¨ para patear en la canchita del pueblo.

Fueron seis años los que pasó practicando solo en la canchita de las ovejas solo (no tenía con quién jugar, el pueblo era demasiado chico en ese entonces). Realizaba fintas, chutes al arco, gambetas y regates furiosos, contra tambores de 200 litros de brea que fueron utilizados para parquizar la entrada del pueblo.

Un buen día, un tal Gianfranco Gancia, que volvía de sus vacaciones en Loncopué, le presto atención al joven Lobo del Aire: Gianfranco Gancia era un cazatalentos de Montepucciano, un paraje del norte de Italia. Al ver el tremendo potencial de Sánchez, inmediatamente hizo lo que cualquier persona con perspectiva a futuro debía hacer: lo llevó a ¨El Botón Loco¨, la única sastrería del pueblo, y le compró el traje.

Posteriormente, le compró un pasaje en la oficina de ¨Expreso Neuqueniano (la tentación de viajar)¨, la única línea de colectivos que pasaba por Las Ovejas. Y finalmente lo fichó para sus filas, convirtiéndolo en otro ¨Gancia Boy¨, como la prensa llamaba a las promesas del mánager italiano.

Su primer destino, en el año 1931, justo el año en que el fútbol profesional estaba en pañales, lo llevó hacia la provincia de Catamarca, donde jugó dieciséis años para el ¨sportivo Siesta¨, un equipo de segunda división provincial. Sus fintas salvajes se hicieron famosas por esos lares de mala muerte. De hecho en los años 36, 38,39, 40 y 41, fué el goelador absoluto del campeonato provincial, sumando una totalidad de ciento cuarenta y cinco goles en apenas diez temporadas.

¨El Lobo de Aire¨ vivía feliz en catamarca, pero el destino tenía otros planes para él.

En el año 1940, y por los siguientes treinta años, Gianfranco Gancia estaba convencido de que Sánchez merecía una oportunidad en Europa. Lo que lo llevó a ficharlo en el ¨Nosferatu A.C.¨, de Rumania. Allí por una buena época lo conocieron como el ¨chupasangres¨. Se desconoce la razón de este extraño apodo (dicen las malas lenguas que este apodo se lo ganó por su predilección de tener sexo con mujeres en pleno período menstrual, pero las fuentes son poco fidedignas).

En el año 1970 decidió tomarse tres años sabáticos en la isla de TUVALU, para recuperar fuerzas y decidir su futuro futbolístico. Para el año 1973, Gancia ya le había conseguido otro equipo: el Internazionale de La Paz, en Bolivia. Por los siguentes treinta y dos años, Sánchez fué el titular indiscutido del Internazionale, brindándole numerosos títulos barriales y regionales, pero lamentablemente nunca pudo lograr ganar un título a nivel nacional en ese país.

Quizás la razón principal de esto era que nunca pudo acostumbrarse a la altura, y siempre se ¨apunaba¨ en pleno juego. En este equipo se ganó el apodo de ¨El Empalador¨, pero no por razones deportivas: en esos años en Bolivia, Sánchez disfrutaba de su ¨gran facha Argentina¨, a la que las bolivianas eran tan adeptas. Se decía que después de cada partido, el empalador elegía a tres simpatizantes del internazionale, y se las llevaba a su chalet en las afueras de la Paz, para tener una larga y agotadora sesión de sexo grupal (en el cual , dicen las malas lenguas, también se ¨apunaba¨).

El año 2005 lo encontró con el pase libre, y decidió volver a la tierra de sus amores: la Argentina. Y desde ese entonces, ¨El Empalador¨ es nuestro, y solo nuestro. ¡Sigue haciendo historia Empalador!, todos nosotros desde las gradas vamos a gritarte todos los fines de semana para que, otra vez, golees al adversario...en todas las formas posibles.

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